Mucho antes de que el cheesecake se convirtiera en un fenómeno global, los postres a base de queso ya ocupaban un lugar privilegiado en distintas tradiciones gastronómicas. Desde el clásico queso y dulce de las mesas argentinas hasta las tartas de queso españolas o las versiones más contemporáneas que incorporan quesos frescos, azules o mascarpone, el universo es mucho más amplio de lo que parece.
Estas son algunas de las propuestas que demuestran que el queso también puede ser protagonista a la hora del postre.
#. Gino el Capo.

Inspirado en el clásico queso y dulce, volvió a la carta de Gino El Capo uno de los postres más pedidos por sus clientes. Se trata de un cheesecake elaborado con una mezcla de quesos frescos sobre base de galletas de vainilla, cubierto con dulce de batata al cognac y nueces tostadas caramelizadas. Una reinterpretación del tradicional vigilante porteño que logra coordinar texturas cremosas, dulces y crocantes en un mismo postre.
Juan B. Justo 5183, Villa General Mitre.

La tradición pastelera del País Vasco tiene varios exponentes en Berria by Sagardi. Entre los imperdibles aparece su tarta de queso, de interior cremoso y superficie apenas caramelizada, junto al clásico pastel vasco, una preparación emblemática de la región elaborada. Para quienes prefieren cerrar la comida con una tabla, también ofrecen una selección de quesos artesanos elaborados en el Valle de Río Negro y Neuquén.

Av. Dorrego 2180, Colegiales.
#. La Fuerza.

Detrás de uno de los postres más queridos de La Fuerza Bar hay una historia tan curiosa como porteña. El Queso y Dulce Humberto está compuesto por queso cuartirolo de El Abascay con un dulce de batata casero elaborado a partir de batatas agroecológicas cosechadas en San Pedro. Su nombre homenajea a un cliente que llamó buscando queso y dulce para regalarle a su mujer y desapareció sin dejar contacto; la búsqueda incluyó carteles en la calle y hasta un móvil de televisión, hasta que finalmente apareció. Hoy el postre sigue en la carta y también se vende envasado para llevar.
Av. Dorrego 1409, Chacarita.
#. Fico.

La tradición de la tarta de queso vasca aparece reinterpretada en Fico con una versión que suma capas de sabor y textura. Recomendado por la Guía Michelin 2025, el restaurante sirve una porción de tarta vasca con helado de la misma preparación y frutillas frescas, en un postre que potencia el contraste entre lo cremoso, lo tostado y la acidez de la fruta.
Consultar también la otra versión, que emplatan la misma tarta con higos frescos y aceite de hojas de higuera.
Muñecas 775, Villa Crespo.
#. Joaquín Vasco.

Mucho antes de que la tarta de queso española se pusiera de moda en Buenos Aires, Joaquín Vasco ya estaba apostando por este clásico ibérico. Su versión se caracteriza por una textura muy cremosa y una superficie dorada, elaborada con una combinación propia de quesos premium. A la receta tradicional se suman variantes de dulce de leche, y chocolate belga, además de ediciones especiales que cambian según la temporada.
J. A. Cabrera 2653, Palermo, y sucursales.
#. Lula.

Lejos de las versiones más tradicionales, el queso y dulce de Lula cambia según la temporada y la disponibilidad de producto. Hoy combina reggianito estacionado y queso de cabra con dulces de higos, zapallo y quinotos, en un juego de contrastes entre salado, dulce y ácido. Es uno de los platos más pedidos de este bistró de Villa Ortúzar y una gran compañía para explorar su cuidada selección de vinos argentinos.
Estomba 991, Villa Ortúzar.
#. Musgo.

La mirada patagandi de Musgo también aparece en los postres. Dentro de su menú de brunch, una tarta de ciruelas se sirve con helado casero de mascarpone, un queso italiano de textura untuosa que con una gran cremosidad que equilibra la acidez natural de la fruta. Una combinación sencilla y elegante, en línea con la cocina que desarrollan Konstantin Voronin y Ksenia Romantsova, donde unen ingredientes patagónicos, técnicas asiáticas y una estética de inspiración escandinava.
Nicaragua 4758, Palermo.
#. Suma.
Los quesos también tienen su lugar entre los postres de Suma, donde aparecen en versiones simples, pero muy bien logradas. Por un lado, una stracciatella de Arrivata suave y sedosa acompañada por mamón y zapallo en conserva; por el otro, un patagonzola de Ventimiglia de perfil más intenso servido con higos en almíbar. Combinaciones distintas que ponen el foco en el contraste entre quesos de carácter y dulces artesanales elaborados por un productor de Corrientes.
Julián Álvarez 890, Villa Crespo.



