La ciudad de Bariloche se convirtió en el epicentro de un escalofriante caso de trata de personas y narcotráfico tras la detención de Konstantin Rudnev, líder de la secta Ashram Shambhala. El operativo llevado a cabo por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) expuso el entramado de esta organización, que bajo la fachada de un grupo espiritual ocultaba un sistema de explotación y control absoluto sobre sus víctimas.
En Mujeres Argentina, Pablo Salum, de la red Libremente, detalló que la secta operaba con métodos de persuasión coercitiva que debilitaban física y mentalmente a sus miembros. “La actividad principal era captar víctimas en situación de vulnerabilidad para esclavizarlas, explotarlas laboralmente y/o sexualmente”, explicó Salum. Además, se conoció que las mujeres dentro de la secta sufrían desnutrición y pérdida de cabello debido a las condiciones extremas en las que vivían.
En el programa, Valentina Salezzi agregó el dato estremecedor: dentro de la secta existía una jerarquía alimentaria en la que Rudnev era el primero en recibir comida, seguido por su “primera línea” de seguidores, mientras que las mujeres recibían únicamente las sobras. “Buscan despersonalizarlas en donde la familia y el grupo pasan por el líder”, acotó Salum al respecto.
La clave de la caída de la secta en Bariloche
El inicio del fin para la secta ocurrió cuando una joven rusa, embarazada, escapó del hospital de Bariloche junto a otras dos mujeres tras haber ingresado para dar a luz. Su actitud alertó a los médicos, quienes informaron a las autoridades. La joven regresó posteriormente al hospital por complicaciones en el parto, lo que permitió su detención y la de sus acompañantes.
A partir de este episodio, la investigación avanzó rápidamente, permitiendo la captura de Rudnev y otras 14 personas, entre ellas siete mujeres en estado de extrema vulnerabilidad. Se cree que el destino final de la secta era Porto Alegre, Brasil, donde la red de trata continuaría operando.

Rudnev no es un desconocido para la justicia. En 1993 fue condenado en Rusia a 11 años de prisión por abuso sexual y narcotráfico. Tras cumplir su condena en Siberia, se trasladó a Montenegro y luego a Argentina, donde reactivó su secta con nuevas víctimas.
En este contexto, Virginia Gallardo compartió que la secta utilizaba un libro llamado El camino del loco como herramienta de adoctrinamiento, combinando elementos de religiones orientales, esoterismo y chamanismo para persuadir a sus seguidores, en donde se utilizaban técnicas para generar una dependencia emocional extrema.
Las autoridades ahora buscan determinar el rol de cada una de las personas detenidas. No está claro si algunas de las mujeres también actuaban como captoras o si todas eran víctimas de esta red. Mientras tanto, la detención de Rudnev representa un golpe significativo contra la explotación y el abuso disfrazado de espiritualidad.