La primavera es la estación ideal para que las plantas con flor desplieguen todo su esplendor, pero para que las flores luzcan sanas y duren más tiempo, es fundamental prestar atención a la fertilización.
Uno de los trucos más importantes es elegir un fertilizante balanceado, rico en fósforo y potasio, ya que estos nutrientes son esenciales para la formación y duración de las flores. El nitrógeno, si bien es clave para el crecimiento de hojas, debe aplicarse con moderación. De lo contrario, la planta concentrará su energía en el follaje y no en las flores.
El momento ideal para fertilizar es justo al comenzar la primavera y durante todo el ciclo de floración, con una frecuencia que varía según la especie y el fertilizante elegido, pero generalmente cada dos o tres semanas. Es recomendable complementar con riegos adecuados y podas puntuales.
Un buen truco casero es utilizar abonos orgánicos como compost o hummus de lombriz, que enriquecen el suelo y mejoran la retención de agua, beneficiando la salud general de la planta.

Qué plantas son perfectas para primavera
La primavera es el momento ideal para incorporar especies que aprovechan la luz solar y las altas temperaturas para florecer. Algunas de las plantas perfectas para esta estación son la petunia, el geranio, la caléndula, la lavanda, el jazmín y las clásicas margaritas.
También es una buena época para cultivar plantas aromáticas como albahaca, menta, romero y orégano, que no solo crecen muy bien en primavera, sino que también pueden usarse en la cocina. Para quienes buscan opciones de bajo mantenimiento, las suculentas con flor son una excelente alternativa.
Lo importante es elegir plantas según la cantidad de sol disponible y el espacio, ya que algunas necesitan exposición directa y otras prefieren sombra parcial.