En la mayoría de los hogares, el uso del lavarropas es una rutina automática que pocas veces se cuestiona. Sin embargo, un simple ajuste en el programa de lavado puede tener un impacto directo en el consumo de energía eléctrica y, en consecuencia, en el gasto mensual. Especialistas en eficiencia energética advierten que no todos los ciclos son iguales y que algunos pueden aumentar significativamente el uso de electricidad sin que el usuario lo perciba.
El punto crítico suele estar en los programas de lavado intensivo o con agua caliente. Estos ciclos requieren mayor energía para calentar el agua y mantener el funcionamiento del tambor durante más tiempo, lo que incrementa el consumo eléctrico. En muchos casos, los usuarios los eligen por costumbre o por la idea de que “lavan mejor”, cuando en realidad no siempre es necesario utilizarlos.
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Otro factor importante es la temperatura del agua. Lavar a 60 °C o más puede duplicar el gasto energético en comparación con ciclos fríos o templados. Los fabricantes señalan que la mayoría de la ropa de uso diario no requiere temperaturas elevadas para quedar limpia, especialmente si se utilizan detergentes modernos formulados para agua fría.
A esto se suma el uso combinado del secado eléctrico, que es uno de los procesos más costosos en términos de consumo. En muchos hogares, el secarropas o las funciones de secado del propio lavarropas representan una parte importante del gasto energético mensual, especialmente cuando se utilizan de forma frecuente o sin carga completa.

Cómo ahorrar dinero cuando lavamos y secamos ropa
Una de las recomendaciones más extendidas entre especialistas es priorizar los ciclos cortos y con agua fría siempre que sea posible. Esto no solo reduce el consumo de energía, sino que también ayuda a preservar las prendas por más tiempo al evitar el desgaste asociado a altas temperaturas y programas intensivos.
En el caso del secado, se sugiere aprovechar al máximo el secado al aire libre o en ambientes ventilados, y reservar el uso de secadoras eléctricas únicamente para situaciones necesarias. Además, cargar correctamente el lavarropas y evitar lavados con media carga también contribuye a optimizar cada ciclo y reducir el costo energético por uso.



