Expertos en mecánica advierten que mantener el volante girado hasta el límite durante varios segundos es un hábito que muchos conductores realizan sin saber que puede afectar el sistema de dirección. Si bien llegar al tope de giro no representa un problema por sí solo, sostener el volante en esa posición ejerce una presión innecesaria sobre distintos componentes del vehículo.
En los autos con dirección hidráulica, esta acción obliga a la bomba a trabajar bajo su máxima presión. Aunque el sistema está preparado para soportar ese esfuerzo de manera momentánea, mantener el volante apoyado contra el tope durante varios segundos puede acelerar el desgaste de piezas como mangueras, retenes y la propia bomba hidráulica.
En los vehículos con dirección asistida eléctrica, el efecto es diferente, pero la recomendación es la misma. Permanecer con el volante en el límite de giro hace que el motor eléctrico de asistencia continúe trabajando al máximo de su capacidad sin necesidad, lo que puede contribuir al desgaste prematuro del sistema con el paso del tiempo.
Por ese motivo, los especialistas aconsejan que, una vez alcanzado el tope de giro, se alivie apenas la presión sobre el volante. Ese pequeño gesto reduce el esfuerzo sobre la dirección y ayuda a prolongar la vida útil de sus componentes.

Cómo cuidar la dirección del auto
Además de evitar mantener el volante en el tope, los expertos recomiendan realizar las maniobras con el vehículo en movimiento siempre que sea posible. Girar la dirección con el auto completamente detenido exige un mayor esfuerzo al sistema y también incrementa el desgaste de los neumáticos.
Otro punto importante es cumplir con el mantenimiento preventivo. Revisar periódicamente el estado del líquido de dirección, controlar la alineación y el balanceo, y verificar la presión de los neumáticos son medidas que ayudan a conservar la dirección en buen estado y a garantizar una conducción más segura.




